Área de salud forestal se verá potenciada por importantes fondos de financiamiento

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Los proyectos adjudicados corresponden a un FONDECYT de Postdoctorado del Dr. Cristian González y un Fondecyt de Iniciación del Dr. Francisco Tello.

El ámbito sanitario forestal es una importante línea de investigación de la Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales de la UACh, área que desarrolla el Laboratorio de Salud de Bosques, cuya actividad científica es intensa y constante. Así lo demuestran nuevos proyectos adjudicados por dos de sus integrantes: los Dres. Cristian González y Francisco Tello.

Se trata de un FONDECYT de Postdoctorado y un FONDECYT de Iniciación, iniciativas que potenciarán el conocimiento y manejo de la salud de nuestros bosques.

Tecnología avanzada para estudio de un patógeno

Durante 3 años, el ingeniero forestal, Dr. Cristian González, podrá desarrollar un postdoctorado enfocado al estudio de los aspectos biológicos del patógeno Corinectria constricta, una línea que ha estudiado desde hace varios años y que hoy desea que avanzar hacia otros ámbitos, relacionados a su comportamiento en el interior del árbol y despejar dudas sobre si éste actúa como un patógeno o como un hongo endófito, es decir, que puede permanecer en el interior del árbol sin causar daños o síntomas externos.

El proyecto se denomina “Endofitismo y distribución potencial de C. constricta en plantaciones de P. radiata bajo distintos escenarios de cambio climático”.

“Para analizarlo utilizaré tecnologías avanzadas, como qPCR y FTIR, una tecnología de infrarrojo disponible en la Facultad que permitirá conocer el espectro infrarrojo del hongo y determinar su posición y distribución dentro del árbol, además de detectar bajo qué circunstancias se presenta, cuándo se generan los síntomas, etc. Éstos son aspectos que aún se estudian, y en este proyecto se van a conocer a través de muestreos en terreno y ensayos en laboratorio bajo condiciones controladas”, indicó el Dr. González.

Señaló también que, junto con esto, se podrá predecir cómo se distribuiría el hongo en Chile en condiciones de cambio climático y cuáles serían las regiones más afectadas.

El Dr. González explicó que, conociendo los mecanismos internos y biológicos del hongo y su interacción con el árbol, se podrían mitigar los daños que este patógeno causa en las plantaciones, estableciendo estrategias de manejo más adecuadas para su control.

Manifestó recibir “muy contento” esta inesperada noticia que le da “satisfacción y tranquilidad para seguir con mis estudios. La experiencia en el Laboratorio de Salud de Bosques implica un crecimiento relevante, donde he podido expandir mis contactos, fortalecer mi currículum y publicar exitosamente en revistas de renombre, como lo es Studies in Mycology”, expresó.

Destacó la importancia de continuar en esta línea que significa un aporte al ámbito sanitario forestal ya que desde la academia trabajan con distintas organizaciones, empresas públicas y privadas, lo que realza la labor del Laboratorio de Salud de Bosques.

Conocer el pasado a través de insectos fósiles

Por su parte el Dr. en Ecosistemas Forestales y Recursos Naturales, Francisco Tello desarrollará el proyecto “The Patagonian beetle fauna in Pleistocene-Holocene transition: ¿What factors have driven the functional and taxonomic changes at this period?”, un Fondecyt de Iniciación que está asociado a la Facultad de Ciencias de la UACh, pero cuyo trabajo estará en gran parte vinculado a los insectos que posee la Colección Krahmer del Laboratorio de Salud de Bosques.

“Es un proyecto de paleoentomología para un sitio del Pleistoceno tardío de aproximadamente 15 mil años de antigüedad. La idea es determinar, a partir del registro de insectos fósiles, cuáles fueron las condiciones climáticas y ambientales que determinaron procesos de cambios y biodiversidad en ese periodo”, señaló.

Esta etapa, según explicó el Dr. Tello, es de especial importancia debido a que entre el Pleistoceno tardío y en el Holoceno temprano hubo una transición muy drástica que se reflejó en cambios climáticos y ambientales e incluso en la diversidad de especies.

“Los insectos fósiles poseen un homólogo moderno, es decir, hay especies que se comparten tanto en el registro fósil como en la actualidad. Por lo tanto, la idea es determinar los rangos climáticos de temperatura en los que habitan las especies actuales para así reconstruir el clima del pasado”, afirmó.

Los resultados que proveerá este estudio de 3 años de duración serán de gran importancia ya que ésta es una línea poco estudiada en Chile. “Hoy estamos frente a un proceso que a nivel científico se denomina declive de especies de insectos, un fenómeno que se está estudiando a nivel mundial y que tiene que ver con los procesos de cambio climático y de perturbaciones humanas que han generado una pérdida de diversidad, de la cantidad de insectos y de sus funciones ecosistémicas asociadas. En el fondo es buscar una pista en los registros fósiles, sobre cómo impactan esos fenómenos grandes de transformación en la diversidad que observamos hoy”.

Un ejemplo de transición funcional mencionado por el investigador es la extinción de los insectos asociados a megafauna como consecuencia de la desaparición de esta última, siendo afectados principalmente los escarabajos del estiércol.

Finalmente indicó que “más allá del estudio particular de insectos fósiles, es ideal establecer una base de datos de rangos climáticos para las especies modernas, principalmente de los bosques centro sur de Chile y además una base de datos de carácter funcional”.

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