Columna: Coronavirus: Tiempos Refundacionales

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Por Lorenna Saldías Yáñez.
Presidenta Regional Partido Radical, Región De Los Ríos.

Chile está viviendo uno de sus tiempos de mayor complejidad desde el retorno a la democracia. Desde el 18 de octubre del año pasado hemos presenciado diversas demandas sociales con movilizaciones de la sociedad chilena y un grado de incapacidad enorme por parte del gobierno por comprender el paradigma social. Es importante enfatizar que el problema más doloroso de Chile es su desigualdad.

La actual crisis del coronavirus ha dejado en evidencia que no existe un solo tipo de trabajador/a o un solo tipo de empresa. Tenemos trabajadores/as con empleos muy precarios e informales que dependen del día a día. En temas de emprendimiento, hemos visibilizado que las mujeres han comenzado a emprender más que antes. Pero según la quinta encuesta de emprendimiento, más del 65% obtienen ganancias inferiores del sueldo mínimo. Tenemos empresas que son muy vulnerables a los menores cambios en el clima social y económico.

El gobierno desde su visión política ha priorizado por la estabilidad macroeconómica, aunque eso signifique un empeoramiento significativo en la calidad de vida tanto de trabajadores como de pymes. Esto se ve reflejado en lo tímido de su plan económico y social y la forma en que éste se ha ido socializando. Se anunció un plan el 19 de marzo, que claramente era insuficiente y el 8 de abril se hizo un segundo anuncio que se complementa el día 12 de abril, que mejora algunos elementos, pero cuyos detalles en profundidad de desconocen.

Se anuncian enormes cifras, casi 12 mil millones de dólares en el primer paquete de medidas y 5 mil millones de dólares ahora, con una cifra de 24 mil millones de dólares en línea de crédito para el 99,8% de las empresas del país. Todos estos números suenan muy impresionantes, pero la realidad es que, de los 5 mil millones de dólares del segundo anuncio, 2 mil millones de dólares serán reasignaciones presupuestarias, esto es, desvestirá un santo para vestir a otro. La línea de crédito para las pymes es solo para financiar capital de trabajo y por un monto equivalente hasta 3 meses de sus ventas. Esto supone implícitamente que la crisis sanitaria duraría 3 meses, pero sabemos que la creación de una vacuna podría demorar entre 12 a 18 meses en estar disponible.

Además, ¿qué 3 meses serían considerados para el cálculo del préstamo? Recordemos que Chile ya venía mostrando una baja en la economía importante donde ya muchos trabajadores y pymes habían disminuido sus ingresos. Una línea de crédito ayuda, pero no es capaz de salvar puestos de trabajos bajo esas condiciones. Hay detalles que necesitan ser discutidos como, por ejemplo, ¿qué sucede con los intereses de los créditos que se postergarían?, ¿qué subsidios directos podría entregar el estado tanto a personas como a pymes?

Si deseamos evitar una crisis económica peor que la gran depresión en Chile (1929- 1932), que significó una caída del crecimiento económico del 14%, una reducción de los ingresos de casi un 30% y una tasa de desempleo que llevó a la creación de ollas comunes en todo el país. Se debe trabajar en un plan de inversiones en infraestructura y reconversión laboral. La crisis sanitaria ha demostrado que el país necesita más conectividad digital en zonas rurales, caminos, hospitales, embalses de aguas y creación de aplicaciones tecnológicas y software.

Esta crisis puede ser una oportunidad para reorganizar una nueva mirada con la economía, modificar estructuras tributarias, incentivar la innovación, disminuir la burocracia y crear nuevos empleos emergentes. No obstante, nada de esto sucederá con un bono covid-19 de 50 mil pesos, que no crea los suficientes incentivos para que los trabajadores más vulnerables puedan quedarse en casa y no salir a buscar el sustento trabajando en la calle.

Más que líneas de crédito, que siempre deben pagarse, se necesita transformar la fuerza productiva en innovadores tecnológicos y construir infraestructura física. Hoy tenemos que preservar el distanciamiento social, por lo que las soluciones deben abordar la crisis sanitaria, social y económica de modo integral. La duración de esta enfermedad es incierta, por lo que debemos desde ya empezar a crear un plan para cuando el coronavirus se haya ido y el gobierno en eso está fallando.

Las autoridades siguen llegando tarde y es tiempo de retomar la delantera contra esta tormenta que nos golpea con fuerza.

 

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