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COLUMNA: Alejandro Guillier, Los tiempos cambian

Por Antonio Santana R

Las regiones somos aún el patio trasero en materia de desarrollo igualitario y en la justa distribución de recursos.

Hemos visto estos 3 años avances realmente significativos en manos de la Presidenta Michelle Bachelet, como la reforma educacional, las mejoras en materia de protección social, mayor dignidad para los adultos mayores, etc.

Pese a ello, seguimos pensando y viendo que la población chilena es ajena al modelo social de la gobernanza, a la educación cívica como regla fundamental de nuestras acciones cotidianas y finalmente seguimos en esa relación no paralela entre la clase política y la fuerza de la sociedad civil.

Como colega de Alejandro Guillier, y en apoyo a su modelo de trabajo como carta presidencial, tengo la plena y firme convicción que cada ciudadano en el Chile de hoy pretende ser gobernado, pero a la vez gobernar, bajo una línea equilibrada entre lo transparente y lo eficaz.

Para el bloque de la Nueva Mayoría y los sectores regionalistas y progresistas de izquierda es un desafío común en que podamos consensuar un eje de gobernabilidad armonioso, de cara a la gente y tomando como bandera de lucha el protagonismo de las regiones, en sintonía plena con los movimientos sociales y con la finalidad de gobernar desde el territorio.

Abogo hacia un cambio cultural de la política, así tal cual como en las calles se defienden las demandas históricas de NO MAS AFP, Asamblea Constituyente, entre otras.

Con el actual Senador y candidato independiente Alejandro Guillier, tengo la certeza que es necesario empoderarnos de esta carta de navegación, donde el ciudadano sea el centro del proyecto político más que los partidos y conglomerados.

No hay que desconocer que los gobiernos no deben estar ajenos a una propuesta programática apoyada por las cúpulas, y es ahí donde nosotros los ciudadanos debemos incluirnos en trabajar desde las regiones, desde nuestras propias necesidades y realidades. A no seguir alimentando el descontento, que Chile debe y merece tener un giro en su modelo de gobernanza.

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